jueves, 16 de enero de 2020

Karakorum: el oficio de porteador






Desde la verja del campamento los porteadores esperan apiñados a que se les llame para ser contratados a un trabajo que les proporcionará cincuenta euros semanales aproximadamente.

Transportarán una carga de veinticinco kilos, ni más ni menos, que serán pesados escrupulosamente. Transportarán petates, sillas, bidones, estructuras y todo lo necesario para el campamento sobre sus arcaicas estructuras a modo de mochila.

Una persona transporta una carga, una mula tres.

Duermen en vivacs (pequeños muros de piedra a modo de cortaviento) fuera del campamento, directamente sobre el hielo, aislados únicamente con plásticos y mantas. En un vivac caben de tres a seis personas, duermen bien apretadas y tapadas con viejos sacos y mantas. Dependiendo del tiempo, al raso o cubiertos con plásticos.

Su comida es a base de txapatis (tortitas de trigo sarraceno), lentejas y cebolla.

Una vez acabado su servicio, bien apiñados en el todoterreno, vuelven a sus aldeas tal y como empezaron. 

Pero lo más admirable es su cordialidad y su atención hacia nosotros.




























































































































































































































































































































sábado, 28 de diciembre de 2019

Karakorum: los portadores de sueños













Altaf, Illas, Hussain, Anwar, Akbar, son porteadores y están esperando la temporada de las expediciones para ganar el dinero con el que mantendrán a su familia el resto del año.
Un duro trabajo el de porteador, madruga, recoge, desmonta las tiendas, prepara el equipaje, cocina, portea, vuelve a montar. Doce días de duro trabajo a mas de 4000 metros de altura, pero siempre les ves felices, amables, cordiales, siempre dispuestos, con una sonrisa.
Luego vuelven a casa contentos, después de recibir su paga. Y ahí es donde comienzan su verdadera vida, la de ganadero sin ganado, la de agricultor sin tierra, una vida entre el sol y el hielo.